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  • Leo Corry

A 120 días de la creación del "gobierno de cambio" en Israel: a dónde ahora?

El 14 de noviembre se perfilaba en Israel como fecha crucial de la primera gran prueba de fuego del "gobierno de cambio", encabezado por Naftalí Bennet y Yair Lapid. Si hasta esa fecha no se lograba aprobar el presupuesto que regiría en el país en los dos próximos años, las estipulaciones de la Ley Básica del Gobierno implicarían la disolución del gobierno actual y un llamado inmediato a nuevas elecciones. La oposición dirigida por Benjamín Netanyahu dedicó todos sus esfuerzos en los últimos meses a exacerbar las grandes tensiones existentes entre los partidos de la coalición, a fin de encontrar uno o dos desertores que a final de cuentas no votaran por la aprobación del presupuesto y así llevar a la caída del gobierno. Mientras se acercaba la fecha, se fue haciendo cada vez más claro que tales desertores no aparecerían. En un golpe de astucia política y de trabajo sorprendentemente armónico, el gobierno basado en una coalición casi imposible logró adelantar la fecha del proceso, y después de tres días ininterrumpidos de debate intensivo—en el cual se descartaron una por una las más de mil objeciones presentadas por la oposición—el presupuesto fue aprobado en la madrugada del jueves 4 de noviembre, diez días antes del deadline, entre gritos de alergia en la Knesset y con el trasfondo de los ahora tradicionales selfies de todos los participantes (que, debe decirse, dieron un mal ejemplo público al no cumplir con la obligación de usar máscaras)..





Aprobar presupuestos es siempre un desafío importante con el cual todo gobierno se enfrenta de forma rutinaria, año tras año. Se entiende la alegría que sigue al éxito de lograrlo, aunque en realidad, lo normal y hasta lo trivial es que si un gobierno tiene mayoría en el congreso (o en la Knesset en nuestro caso), así se trate de una mayoría de un solo voto, la aprobación se va a materializar a fin de cuentas. Pero la explosión de alegría que vimos en este caso es realmente fuera de lo común, justificadamente, y hay dos razones principales para esto.


La primera razón es de orden práctico de primera magnitud: la última vez que se aprobó un presupuesto en el país fue hace tres años y medio. Era un presupuesto bianual, y por lo tanto ya llevamos más de un año y medio de actividad gubernamental sin presupuesto aprobado. Obvio que esto es una situación impensable para la realidad de nuestras vidas como ciudadanos en un país más o menos funcional, y ello requería solución inmediata. No hablo de la pregunta del contenido del presupuesto sobre el cual hay siempre discusiones, sino de la existencia misma de una base de trabajo para los diferentes ministerios y demás oficinas del gobierno, que deben cumplir sus metas. Cabe recordar que la razón por la cual el presupuesto que se debía aprobar después de dos años no se aprobó a tiempo fue una manipulación de Netanyahu para que el gobierno cayera en diciembre del 2020. De esta manera evitaba el cumplimiento del acuerdo de coalición sobre la rotación en el cargo de primer ministro, según el cual Benny Gantz debería asumirlo a continuación. El primer ministro en Israel es el único alto funcionario que puede quedarse en su cargo una vez que se le abre juicio, y por eso Netanyahu tenía que hacer todo lo posible por seguir en el poder, sin importar el precio que el país pagaba por eso.


La segunda razón por la cual la aprobación del presupuesto es de excepcional importancia en este caso es de orden político y simbólico. En este momento el gobierno llegó a cierta estabilidad que se mantendrá por los próximos dos años hasta la aprobación del próximo presupuesto, y eso será después que Yair Lapid asuma el cargo de primer ministro, según lo estipulado en el acuerdo de coalición que permitió la formación del actual gobierno hace un poco más de cuatro meses. Para la oposición será casi imposible hacer caer el gobierno, pero por otro lado las tensiones internas dentro de la coalición tan altamente heterogénea irán creciendo continuamente y amenazando su estabilidad.


Los acontecimientos políticos de los próximos meses, por lo menos hasta el día de la rotación entre Bennet y Lapid en agosto de 2023, estarán regidos por el balance que se mantendrá o no se mantendrá entre las aspiraciones y las agendas políticas contrastantes de los partidos que integran la coalición, por un lado, y el deseo común de todos ellos de llevar a cabo una serie de políticas que se consideran del bien común, por el otro lado. Dado el deterioro al que se ha llegado durante ya largos años en las instituciones del gobierno y en el ámbito de los problemas que afectan a la sociedad, el nuevo gobierno se creó en base a la creencia que alejar a Netanyahu del poder permitiría dejar de lado temporalmente los grandes desacuerdos e intereses conflictuales entre ellos, y dedicarse a la reconstrucción en todos aquellos planos donde hay un base de común acuerdo. La posibilidad de mantener un balance positivo que permita la continuación de este gobierno depende de una serie de factores personales e ideológicos internos así como de factores geo-políticos externos. Algunos de estos factores son obvios y bien conocidos, mientras que otros ni podemos en este momento llegar a imaginarlos.


Al haberse aprobado el presupuesto, los diferentes ministerios deberán ahora regresar a su trabajos para cumplir las metas que se le indicaron, lo cual no será muy fácil, pero cabe esperar que los políticos y los rangos profesionales asuman sus responsabilidades debidamente en cada caso. Aparte de ese funcionamiento rutinario de las entidades del gobierno, hay algunos puntos cardinales y a los cuales se dedicará la energía política del gobierno y que podrán afectar de forma crítica el balance que mencione más arriba. Ellos incluyen los siguientes:


  • La confrontación continuada con la pandemia y con sus consecuencias sobre la economía y sobre el sistema educativo,

  • Los desafíos de seguridad, especialmente frente a Irán y sus enviados en nuestra zona,

  • El conflicto con los palestinos y las decisiones sobre la continuación de la construcción en los asentamientos judíos en los territorios ocupados,

  • Las relaciones con EEUU y la unión europea, así como con los países árabes en la zona,

  • El tratamiento de problemas de infraestructura que se desatendieron por muchos años, especialmente en cuestiones de trasporte y sanidad,

  • La lucha contra la violencia criminal desenfrenada en el sector árabe de la población en Israel, y la pérdida de control de parte de la policía y el sistema judicial,

  • La intensificación de la violencia de sectores de los colonos judíos contra poblados árabes en los territorios, ante la indiferencia (y muchas veces apoyo) de parte del ejército,

  • Cambios estructurales en el funcionamiento del sistema judicial, y nombramiento de un nuevo fiscal general de la nación,

  • La promulgación de nuevas leyes que impidan que a quien se le hayan imputado cargos criminales o haya sido condenado no pueda servir como primer ministro ni pueda crear gobierno (lo cual influiría directamente sobre Netanyahu),

  • La creación de un comité nacional de investigación en el caso de la compra de submarinos a Alemania (un asunto muy complejo que involucra preguntas de seguridad, de relaciones internacionales, y de corrupción en los altos rangos, incluyendo a Netanyahu).


La característica principal que define la coalición actual es la heterogeneidad y el conflicto de intereses entre sus componentes. Qué es exactamente lo que quiere decir esta caracterización un poco general y abstracta? Quienes estén interesados en escuchar detalles adicionales que responden a esta pregunta y amplían un poco la visión sobre los puntos que mencioné más arriba en esta entrega, están invitados a escuchar una charla que ofrecí la semana pasada sobre este tema (vía Zoom – vean más abajo el link al video grabado). La charla fue en el marco de una invitación que me hiciera al respecto la Federación Sionista de Venezuela. Creo que a muchos de ustedes le gustará profundizar en los detalles de lo que mencioné en este post, y atendiendo a la grabación de esta charla será una buena manera de hacerlo.





También pueden verlo en YouTube, llegando directamente al instante en que yo empiezo la charla, pulsando el presente link.

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